Memoria amarga guardaron de Don Juan Tenorio todas las mujeres que desfilaron por su vida; memoria aún más amarga, no por el arrepentimiento ni la culpa, sino por la tristeza de los días que pasaron y ya no volverán, guarda el propio don Juan, anciano, enfermo, encerrado en un convento y solo, excepto por un joven fraile que cuida sus últimos días.
Este es el punto de partida de nuestro homenaje a un mito del teatro español y de la literatura universal. Una revisión que transporta al personaje a enfrentarse contra sí mismo, a representarse a sí mismo: Don Juan por Don Juan. Un thriller clásico-iconoclasta que nos revierte en vía directa a una realidad de nuestros días: cada vez vivimos más, cada vez envejecemos más y, en consecuencia, cada vez somos más dependientes.
Y esta es la gran paradoja de nuestra revisión: el personaje símbolo de la individualidad absoluta, viejo y desvalido, en manos de un joven fraile desconocedor de los placeres de la vida. El títere en manos de su manipulador; el manipulador en manos de su títere.
Esta mezcla explosiva desemboca en una lucha interna de ambos que arrastra al resto de los personajes y a los espectadores en una impresionante espiral de emociones y sentimientos.
Mirar hacia adelante y no ver nada puede asustar, pero a veces asusta más mirar hacia atrás y verlo todo.

